Por: Julio Escalante Rojas*
Domingo 30 de Enero del 2011
“Uno nunca debería dejar de estudiar”. Esta frase se la he escuchado a un amigo interesado en seguir una especialización o incluso otra carrera. También la han dicho algunos empresarios a los que he entrevistado y que luego de años de estar ejerciendo el puesto de dueños de su negocio se decidieron por fin a ser gerentes del cambio. Hoy existen universidades, institutos y escuelas de negocios que presentan una oferta variada y de corta duración para que el empresario formado en la cancha y guiado solo por su instinto aprenda qué hacer para sostener su crecimiento.
Para volver a las aulas quizá se necesitan solo dos ingredientes básicos: curiosidad y deseo de superación. Curiosidad para querer saber qué hacen las otras empresas del sector económico al que uno está dedicado, dónde buscan oportunidades, a quiénes les venden, cómo contactaron a sus proveedores, cómo negocian mejores precios, etc. Deseo de superación para llegar a otro nivel, mejorar sus competencias y hacer que sus productos y servicios tengan como meta la excelencia.
¿Pero es fácil ser curioso en estos tiempos? Hoy que todo corre al ritmo de lo que se publica en Internet y que, en apariencia, lo que uno quiere saber está a la distancia de un click o de un enter, hay gente que ya no se toma la molestia de salir a buscar y espera que otro venga con la respuesta que le hace falta.
Hay que entrenar la curiosidad. Los empresarios necesitan conocer qué es lo que sucede en su sector y en general en la economía del país, deben tener curiosidad por investigar y leer mucho y de lo mejor. La falta de tiempo no debería ser una excusa cuando el fin es en beneficio propio.
viernes, 4 de febrero de 2011
Maestra curiosidad
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